Principios institucionales

Por medio de la resolución 345 del 14 de agosto de 2017, la Rectoría General promulgó la misión, visión y principios de la Universidad de San Buenaventura. Este acto administrativo fue el culmen de un trabajo participativo, reflexivo y prospectivo que se llevó a cabo entre los años 2016 y 2017. La primera parte de dicho trabajo consistió en hacer una evaluación de la misión y visión institucionales, para posteriormente analizar el presente y futuro de la Universidad, a la luz de los retos a los que se enfrenta la Educación Superior en el país y la región.

En la elaboración de estos principios orientadores se tuvo presente, en primer lugar, la filosofía y tradición franciscana en la que el hombre, la persona más en concreto, está en el centro de la acción pedagógica de la Universidad. La formación integral del ser humano no solo es una tarea urgente, sino que es núcleo de nuestro ser y quehacer bonaventuriano.

En segundo lugar, y a partir de las cuatro funciones sustantivas a saber: docencia, investigación, proyección social y bienestar institucional, desarrollamos nuestra mirada al futuro, siendo conscientes de la responsabilidad social y, por ende, del compromiso que asume la Universidad de San Buenaventura con la sociedad y culturas en las regiones en las que desplegamos nuestro campo de acción: Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena, Armenia e Ibagué. El objetivo no fue otro que comprometernos con la transformación de la sociedad teniendo como punto de partida y eje al Otro (Dios), al otro (el hermano) y a lo otro (la naturaleza).

Por último, la corporatividad da un paso seguro de la unidad en la diversidad, a la unidad para la construcción del futuro de la Universidad. De esta manera, la corporatividad se configura como uno de los principios que acompañarán y orientarán de manera estratégica, el quehacer institucional.

Principios

Emblemas

La bandera está compuesta por dos franjas de iguales dimensiones. La mitad superior en color naranja y la mitad inferior en negro.

Coro

Juventud que el futuro avizora

cima enhiesta de gloria sin par, (bis)

canta altiva con voz triunfadora

el pregón de tu excelso ideal. (Bis).

I

Alma máter de añeja nobleza,

de la grey franciscana honra y prez,

atesora la inmensa riqueza

de la ciencia, el honor y la fe.

II

Norte y guía san Buenaventura,

vigoroso adalid del amor,

nos sumerge en la diáfana hondura

del secreto insondable de Dios.

El sello de la Universidad de San Buenaventura, que a un cierto momento tornose también en el blasón de la misma, tiene su origen en el sello usado por el Colegio Mayor de San Buenaventura existente durante el período virreinal y la primera época de la República, más exactamente desde su fundación (1708 hasta 1861), cuando desapareció la institución bonaventuriana por obra y gracia de decretos de exclaustración y desamortización, de Tomás Cipriano de Mosquera. 

Desaparecido el colegio, disueltos los religiosos, desparramados los archivos conventuales, nadie volvió a saber nada del sello institucional. En 1964, siendo Fray Alberto Lopera Trujillo, o.f.m., el Rector del restaurado Colegio Mayor de San Buenaventura – Facultad de Filosofía, y teniendo que presentar ante el Consejo de Estado la probanza de que la existencia del colegio se remontaba a la época colonial y había obtenido reconocimiento oficial como institución superior por parte de la autoridad real, entre los diversos documentos hallados y el descubrimiento de la cédula real aprobatoria, otorgada por el reyFernando VI, en el Fondo “Colegios” del Archivo Nacional de Colombia, apareció uno de esos documentos autenticados con el sello oficial del Colegio Mayor.

Se trataba de un sello seco, en relieve, del cual se hizo una fotografía. 

Ésta poco o nada interesó por el momento en el Colegio Mayor de San Buenaventura, que estaba apenas en su período evolutivo de transformación en Universidad propiamente tal. Así se fue haciendo en Bogotá, en donde a la par que la Facultad de Filosofía (aprobada oficialmente por el Gobierno Nacional), se transformó en facultad el hasta entonces Estudio Teológico. 

Vinieron luego las seccionales de Medellín y Cali, y pocos supieron del antiguo sello. Integrado, empero, en 1974 a la seccional de Cali, el descubridor del sello y portador de su fotografía, propuso que fuera recuperado como símbolo de continuidad institucional, para lo cual bastaba hacerle leves enmiendas, como v.g. la de sustituir en la divisa los términos Collegii Maioris (Colegio Mayor), por el de Universitatis, o sea de la Universidad. 

La propuesta fue aceptada por las autoridades de la seccional caleña, que así venía a sustituir los sellos comunes y corrientes, de hechura comercial y sin identidad institucional. 

Encomendose entonces la factura del nuevo diseño (conservando los rasgos fundamentales del antiguo sello) a un notable artista payanés residente en Cali, el señor Livio Paz, quien harto se había acreditado ya con la estampilla conmemorativa del centenario de la Independencia de los EE.UU. de América, elaborada para la filatelia de Colombia en los talleres editoriales de Carvajal. 

Fue, pues, Livio Paz quien, en plumilla y tinta china, devolvió al Claustro Bonaventuriano tan importante símbolo. Más tarde, siendo rector general de la Universidad de San Buenaventura en Colombia el P. Fray Luis Javier Uribe Muñoz, o.f.m., el sello fue prohijado por todas las seccionales y se ha constituido así en el símbolo único y unificador de la entidad a nivel nacional. El señor Paz, entre los diversos aspectos positivos que tiene el sello como obra de arte, hizo todo el trabajo con lupa, a escala. 

Eso ha logrado que el sello pueda ser reproducido en cualquier tamaño y en cualquier material, sin que se deforme en el diseño o en las letras ninguno de sus elementos.