Universidad de San Bueanaventura

Información Institucional

Información Institucional (4)

banderaBANDERA

 

La bandera está compuesta por
dos franjas de iguales dimensiones.
La mitad superior en color naranja
y la mitad inferior en negro.

 

 

 

HIMNO

 

Coro
Juventud que el futuro avizora
cima enhiesta de gloria sin par, (bis)
canta altiva con voz triunfadora
el pregón de tu excelso ideal. (Bis).
I
Alma máter de añeja nobleza,
de la grey franciscana honra y prez,
atesora la inmensa riqueza
de la ciencia, el honor y la fe.
II
Norte y guía san Buenaventura,
vigoroso adalid del amor,
nos sumerge en la diáfana hondura
del secreto insondable de Dios.
 
 
SELLO Y BLASÓN USB
sello
 
El sello de la Universidad de San Buenaventura, que a un cierto momento tornose también en el blasón de la misma, tiene su origen en el sello usado por el Colegio Mayor de San Buenaventura existente durante el período virreinal y la primera época de la República, más
exactamente desde su fundación (1708 hasta 1861), cuando desapareció la institución bonaventuriana por obra y gracia de decretos de exclaustración y desamortización, de Tomás Cipriano de Mosquera.
 
Desaparecido el colegio, disueltos los religiosos, desparramados los archivos conventuales, nadie volvió a saber nada del sello institucional. En 1964, siendo Fray Alberto Lopera Trujillo, o.f.m., el Rector del restaurado Colegio Mayor de San Buenaventura - Facultad de Filosofía, y teniendo que presentar ante el Consejo de Estado la probanza de que la existencia del colegio se remontaba a la época colonial y había obtenido reconocimiento oficial como institución superior por parte de la autoridad real, entre los diversos
documentos hallados y el descubrimiento de la cédula real aprobatoria, otorgada por el rey
Fernando VI, en el Fondo “Colegios” del Archivo Nacional de Colombia, apareció uno de esos documentos autenticados con el sello oficial del Colegio Mayor. Se trataba de un sello seco, en relieve, del cual se hizo una fotografía.
 
Ésta poco o nada interesó por el momento en el Colegio Mayor de San Buenaventura, que estaba apenas en su período evolutivo de transformación en Universidad propiamente tal. Así se fue haciendo en Bogotá, en donde a la par que la Facultad de Filosofía (aprobada oficialmente por el Gobierno
Nacional), se transformó en facultad el hasta entonces Estudio Teológico.
 
Vinieron luego las seccionales de Medellín y Cali, y pocos supieron del antiguo sello. Integrado, empero, en 1974 a la seccional de Cali, el descubridor
del sello y portador de su fotografía, propuso que fuera recuperado como símbolo de continuidad institucional, para lo cual bastaba hacerle leves enmiendas, como v.g. la de sustituir en la divisa los términos Collegii Maioris (Colegio Mayor), por el de Universitatis, o sea de la Universidad.
 
La propuesta fue aceptada por las autoridades de la seccional caleña, que así venía a sustituir los sellos comunes y corrientes, de hechura comercial y sin identidad institucional.
 
Encomendose entonces la factura del nuevo diseño (conservando los rasgos fundamentales del antiguo sello) a un notable artista payanés residente
en Cali, el señor Livio Paz, quien harto se había acreditado ya con la estampilla conmemorativa del centenario de la Independencia de los EE.UU. de América, elaborada para la filatelia de Colombia en los talleres editoriales de Carvajal.
 
Fue, pues, Livio Paz quien, en plumilla y tinta china, devolvió al Claustro Bonaventuriano tan importante símbolo. Más tarde, siendo rector general
de la Universidad de San Buenaventura en Colombia el P. Fray Luis Javier Uribe Muñoz, o.f.m., el sello fue prohijado por todas las seccionales y se
ha constituido así en el símbolo único y unificador de la entidad a nivel nacional. El señor Paz, entre los diversos aspectos positivos que tiene el sello
como obra de arte, hizo todo el trabajo con lupa, a escala.
 
Eso ha logrado que el sello pueda ser reproducido en cualquier tamaño y en cualquier material, sin que se deforme en el diseño o en las letras ninguno
de sus elementos.

La Universidad de San Buenaventura, desde su mirada católica y franciscana del hombre, del mundo y de la ciencia, será una institución líder en la gestión del conocimiento, centrada en el desarrollo humano.

En el año 2017 será una Universidad reconocida en el país y en el ámbito internacional por su innovación pedagógica, su producción investigativa, su calidad científica, la pertinencia de sus programas de pregrado y posgrado y por su impacto en los procesos de transformación social.

La Universidad de San Buenaventura es una institución de Educación Superior que desarrolla y presta servicios de alta calidad, para satisfacer las necesidades de la sociedad; afirma su identidad en la confluencia de tres dimensiones substanciales: su ser universitario, su ser católico y su ser franciscano.

 

Como Universidad

 

«Considera fundamentales en su acción, la búsqueda constante de la verdad; la actividad creadora; el análisis serio y objetivo de la realidad; el rigor científico y el valor intrínseco de la ciencia y de la investigación, el examen crítico de los conocimientos y la aplicación de los mismos al desarrollo de la comunidad»25 . Cumple las funciones de docencia, investigación, proyección social y bienestar institucional infundiendo en esas funciones los valores éticos, estéticos, sociales y religiosos, y asume como notas fundamentales del ser universitario: la autonomía del saber, la corporatividad, la investigación, la creación y la transformación de la sociedad por el conocimiento.

 

Como católica

 

Concibe a la comunidad universitaria como centro de desarrollo integral y «reafirma la primacía de la persona en la organización de la sociedad y del Estado», y «asegura la presencia cristiana en el mundo universitario frente a los grandes problemas de la sociedad y de la cultura; afirma su fidelidad al mensaje cristiano tal como lo presenta la Iglesia, el cual da significado particular a la cultura y a la ciencia y considera prioritario el diálogo entre el Evangelio, la ciencia y las diversas culturas existentes en Colombia».

 

Como franciscana

 

«Considera a Jesucristo como centro del cosmos y de la historia; proclama la fraternidad universal de las creaturas y la reverencia por la Creación; fomenta la sencillez en el desarrollo de las relaciones entre los miembros de la comunidad universitaria y a través de sus diversas actividades, educa en el amor por la vida, por la justicia, por la paz, por la libertad, por el servicio a los demás y por la protección y preservación del medio ambiente». En consecuencia, asume como esenciales el cultivo de la sensibilidad, la orientación práctica de los saberes, la inmersión del quehacer en el entorno concreto, el desarrollo de una actitud frente a la vida centrada en el servicio a los demás, y el fomento de la sencillez en las relaciones entre los miembros de la comunidad bonaventuriana. Para el cumplimiento de la misión, la Universidad se traza unos principios, unos objetivos y una axiología.


Presencia Franciscana en el mundo universitario.

El acercamiento de los franciscanos a los estudios se remonta a Bolonia, en 1223, cuando San Francisco autorizó a San Antonio para que enseñara la Teología a los frailes: «Al hermano Antonio, mi obispo, el hermano Francisco: salud. Me agrada que enseñes la sagrada Teología a los hermanos, a condición de que, por razón de este estudio, no apagues el espíritu de la oración y devoción como se contiene en la Regla».

La presencia real de los franciscanos en la Universidad fue en París a donde llegaron en el año 1217 y hacia 1223 iniciaron sus estudios universitarios.

Después, en el año 1224, fundaron casa en Oxford y comenzaron la vida universitaria bajo la dirección de Roberto de Grosseteste, canciller de la Universidad. A mediados del siglo XIII, la Orden de San Francisco contaba con aproximadamente 30 000 hermanos y 32 provincias o circunscripciones. Por ese entonces crearon casas de estudios en diferentes países para que los hermanos se formasen en gramática, lógica, filosofía y teología.

En París, Alejandro de Hales, maestro regente de la Universidad, ingresa a la Orden Franciscana en 1236, y el studium de los franciscanos, dirigido por Juan de la Rochela, el cual formaba sólo a los frailes, se integra a la Facultad de Teología.

Lo más relevante del aporte franciscano a la experiencia universitaria de la época está dado, según los estudiosos del pensamiento franciscano, por tres características:

• La Sagrada Escritura, como palabra inspirada por Dios, que está en la base y por encima de cualquier reflexión humana.

• El saber tiene un sentido práctico. Es medio y no fin. Para San Buenaventura, la ciencia no es causa de sí misma, sino que está intrínsecamente orientada a la experiencia del amor y de la libertad, comprendida como obediencia a Dios, que es el único capaz de salvaguardar la autonomía humana. La vivencia de la ciencia para el franciscanismo no se experimenta y entiende por la curiosidad ni por el saber que termina y se encierra en sí mismo, sino por el estudio, es decir, por la ciencia que culmina en la sabiduría, la que une a Dios y hace el bien.

• Para el saber no existen temas vedados. En el pensamiento franciscano caben todos los temas y se acogen aquellos que emergen permanentemente para darle respuestas a la problemática humana. Esto le da al ejercicio académico una continua actualidad. Desde esta perspectiva, no hay ideas absolutas o sistemas de pensamiento cerrados sobre sí mismos, sino una actitud abierta hacia la búsqueda permanente de la verdad infinita, inagotable, por el ejercicio particular del quehacer académico.

En el siglo XIX comienza un nuevo despertar de la presencia pública de la Universidad de confesión católica, sobre todo en regiones con distintas ideologías y culturas, como fue el caso de América Latina. En el siglo XX se restauran los colegios mayores que las órdenes religiosas fundaron en la etapa de la Colonia y que fueron cerrados por los gobiernos liberales después de la Independencia.

En este nuevo auge de la Universidad de inspiración católica, los franciscanos de la Provincia de la Santa Fe de Colombia restauraron y transformaron el antiguo Colegio de Estudios Superiores en el Colegio Mayor, que más tarde se convertiría en la Universidad de San Buenaventura.

 

 

Origen y Creación de la Universidad San Buenaventura en Colombia.

 


La Universidad de San Buenaventura nació en Santafé de Bogotá, en las postrimerías del siglo XVII, como Colegio de San Buenaventura.

Deriva su nombre del insigne maestro y doctor de la Iglesia, San Buenaventura, nacido en Bagnoregio (Italia) en 1221 y fallecido en Lyon (Francia) en 1274, quien como conocedor, intérprete y transformador de la cultura de su tiempo, unió el conocimiento de la ciencia con la vivencia y difusión del Evangelio, convencido de que estudio y ciencia son esenciales al ideal franciscano.

La Universidad de San Buenaventura en Colombia fue fundada por la Orden Franciscana conforme al «Decreto Especial» del Definitorio Provincial de los franciscanos de 1688, por el cual se determinó «que en Santa Fe, se erigiese y formase un Colegio con título del excelso doctor San Buenaventura».

Su dirección y construcción estuvo a cargo de Fray Diego Barroso, en 1708. Obtuvo su reconocimiento como institución plenamente constituida en el Capítulo General de la Orden Franciscana reunido en Valladolid, España, en 1740 y fue aprobada por la Corona
Española, mediante Cédula Real de Fernando VI, en 1747 «por la cual debían reconocerse a los estudiantes seculares los cursos que legítimamente constare para la obtención de sus respectivos grados, en la Universidad de aquellos reinos».

En Santafé de Bogotá funcionó ininterrumpidamente hasta el siglo XIX, cuando el gobierno nacional del general Tomás Cipriano de Mosquera dispuso la extinción de las comunidades religiosas por Decreto del 5 de noviembre de 1861. Luego, a finales del siglo XIX, un pequeño grupo de frailes, adheridos a su vocación de seguidores de San Francisco y aglutinados por Fray Jacinto Ramón Ávila, logró revivir la llama de la escuela franciscana.

Un siglo más tarde, en 1961, el Colegio fue restaurado con la Facultad de Filosofía, mediante el Acuerdo No. 16 del 14 de junio y ratificado por el Decreto 2892 de 1964. En 1973, el Colegio Mayor de San Buenaventura solicitó el cambio de nombre por el de Universidad de San Buenaventura, solicitud que fue aceptada y ratificada mediante el Decreto 1729 del 30 de agosto de 1973.

En 1975, mediante la Resolución 1326 del 25 de marzo, emanada del Ministerio de Educación Nacional, al tenor de los Decretos 125 y 1277 de 1973, fue reconocida como «fundación sin ánimo de lucro, regentada desde su origen por la Provincia Franciscana de la Santa Fe de Colombia, que mediante la actividad formativa contribuye al fomento y desarrollo de la educación colombiana». Acorde con el Artículo 19 de la Ley 30 de 1992, conserva su categoría de Universidad. Tiene su domicilio principal y sede en la ciudad de Santafé de Bogotá y seccionales en las ciudades de Medellín, Cali y Cartagena.

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